⚜ PARA TRIUNFAR EN LA VIDA, EL ROYAL DEBE TRATAR DE TRIUNFAR, AUNQUE PUEDA FALLAR, PUES AUNQUE FALLE NUNCA PERDERÁ LA POSIBILIDAD DE CREAR OPORTUNIDADES POSITIVAS PARA ALUMBRAR EL FUTURO DE SU PUEBLO ⚜
Unas breves imágenes retrospectivas, sencillas, sin más, del hombre más que del rey que fue Bhumibol Adulyadej. Es la sencillez de los pequeños momentos la que enseña lo fundamental en el modo de ser de una persona. Un instante, incluso mejor que un momento, o mejor aún una recopilación de instantes y de momentos, a lo largo de toda una vida, describe con la mayor perfección cualquier biografía, mucho más que enormes volúmenes de memorias, que siempre son un coloreado maquillaje para difuminar y para esconder. Son esos momentos mágicos de una vida, que muestran serenamente, pero con toda exhaustividad, la singularidad única e irrepetible de la persona. Por ejemplo esos instantes mágicos en los que se conoce a alguien y te estrecha la mano o cuando una persona se despide de nosotros, practicamente todo lo que ha habido entre ambos instantes es superfluo.
La sencillez como actitud personal requiere de una enorme inteligencia, pues no se puede alcanzar la sencillez si no se superan miedos e inseguridades y, sobre todo, si no se supera la esclavitud del deseo.
El rey Bhumibol de Thailandia, a pesar de serlo todo, de tenerlo todo, de ser venerado y respetado por su pueblo, de reinar durante muchas décadas, supo ser sencillo renunciando, paradójicamente, a ser algo, lo que se trasluce en las imágenes que presentamos. Que difícil es renunciar a ser algo en la vida y cuánta inteligencia requiere asumir semejante grado de sencillez. Quizá por eso el ser humano se autoengaña y huye de la sencillez, sabe que en realidad no es nada pero, queriendo huir de esta realidad, pretende ser algo cuando no serlo todo.
Es la memoria psicológica, la propia de los instantes, y no la memoria cronológica, la simple fuga del tiempo, la auténtica verdad.